Mujeres que trazan la ruta

Ana Maria Valdivieso, una “mujer con mochila” de nuestro blog que vive en Santiago de Chile nos ha traducido el hermoso testimonio de Mónica para sus amigas de habla hispana:

Il Parkour

Una noche, cenando con mi hijo y con sus amigos, uno de ellos, un apasionado de los deportes que considero extremos, me mostró un video: él trepado en un muro por el cual pretendía escalar una terraza.

-¡Ay! – me dije – ¿Un aspirante a suicida? Nada de eso me mostraba sus destrezas, no casuales, sino que estudiadas y preparadas con cuidado y disciplina, una actividad con un nombre extraño: parkour. Investigué: parkour no solo es un deporte, es un desafío, un recorrido en el paraíso que te hace sentir poderoso e invencible.

Nació en Francia en los años ´90, en un inicio llamado “art du déplacement” y “parcours”, luego pasó a llamarse “parkour”, porque se consideraba que el reemplazo de la c por la k le daba mayor fuerza al término. Algunos lo comparan con un verdadero recorrido de guerra, a mi, al verlo, me parece más una danza aérea hacia el infinito. Los practicantes del parkour se llaman traceurs, o traceuses al femenino, aquí hablaré de una trazadora de ruta.

Alessio me explicó que en el parkour se sigue un recorrido, en ambientes naturales o urbanos, buscando superar varios obstáculos con movimientos sobrios y adaptándose al ambiente con varias acrobacias.

-Muy difícil para una mujer – pensé. Me equivocaba. Navegando en internet la encontré a ella, bella, agresiva pero sencilla, que desafiaba las leyes de la gravedad con gestos seguros y elegantes. La contacté para nuestro blog, un pequeño mensaje en whatsapp, sentía un poco de temor porque en su foto se veía una mujer segura de sí misma y temía que fuese presumida y distante, en cambio de inmediato me respondió:

-Me da mucho gusto, sobretodo por el hecho de que soy una super sostenedora de la community italiana femminile di parkour, dado que lamentablemente es muy pequeña respecto a la de varones.

Las muchachas que desean integrarse al parkour no encuentran vida fácil. Junto con la curiosidad inicial de quienes las ven trepando muros y haciendo volteretas por las calles, las mujeres no logran credibilidad. Se considera un deporte de varones, no apto para la fragilidad femenina, prejuicio común para casi todos los deportes, de hecho debemos recordar el obstruccionismo de los años pasados hacia el futbol femenino, que tanto ha luchado por ser aceptado. Pero es sabido que durante la historia las mujeres han combatido por largo tiempo por la igualdad en el deporte, recordemos que hace un tiempo no solo no podían practicarlo sino que tampoco podían asistir a las competencias. Hoy las atletas en general luchan por romper las barreras de género en los deportes considerados masculinos y son solamente aceptadas en los deportes tradicionalmente considerados femeninos, como el patinaje y la gimnasia artística. Cuando se integran a disciplinas tales como el parkour, son tratadas en modo paternal, su sexualidad es cuestionada, y surge la preocupación por eventuales daños que el físico femenino podría sufrir.

El parkour femenino en Italia tiene poca visibilidad pero estoy convencida de que las traceuses lograrán multiplicarse, y, como indica su nombre, trazarán la ruta para aquellas muchachas que no querrán solamente vestir zapatillas de ballet y tutú pero querrán vivir su pasión y, por qué no, transformarla en su oficio.

R.

Monica

Antes de integrarme al mundo del Parkour fui por 15 años bailarina, ejercitando varios estilos diferentes: danza clásica, moderna, contemporánea, hip hop, latinoamericano y tango. La danza clásica es un mundo opuesto al parkour, todo color rosa, todo femenino, un mundo en el cual se lucha por hacer bailar a los varones yendo contra los estereotipos que sostienen que solo las damas pueden bailar.

En el liceo conocí a una persona que, habiéndome visto saltar entre las líneas del estacionamiento de los autos, me invitó a practicar parkour ya que mis movimientos revelaban que podría poseer destrezas. Yo, asombrada, respondí que no y él me invitó para ese domingo a un entrenamiento de la community torinese. Aún recuerdo la cantidad de personas presentes, eran muchísimas, no habría pensado jamás que hubiese tanta gente, tantos amigos, que salían a las calles a practicar la misma disciplina libremente. Era como una civilización escondida, me pregunto cómo nunca antes vi a nadie practicando esta disciplina por las calles de Torino: era increíble. Al inicio este mundo me asustó un poco: veía a esos muchachos practicar movimientos fuera de cualquier expectativa mía. Durante mi primer entrenamiento de inmediato noté que entre esas 30 personas, no habían practicantes femeninas, me dijeron que las mujeres prefieren hacer otras cosas, más del sexo débil. En ese momento nació mi desafío personal, superar los temores que esta disciplina provocaba en mi interior, por ser mujer.

La perseverancia en esta disciplina me ayudó siempre, hasta un momento, el momento en el cual tengo que aceptar ciertos límites físicos, reconocer que el cuerpo está cansado y que me tengo que detener. Esto lo comprendí hace dos años cuando me rompí un brazo probando y probando más de 30 veces un movimiento bastante simple que no lograba desarrollar como hubiese querido. Era obstinada y no sabía que debería haber escuchado mi cuerpo. Pero ese error me permitió aprender, ahora estoy muy bien y con una experiencia significativa más que me hizo crecer.

Para apoyar a distancia al máximo posible a las muchachas que practican esta disciplina creé una página Instagram llamada @traceuses_italy que muestra los avances y los videos de las muchachas italianas, y cada año se preocupa de organizar encuentros gratuitos para reunir cada vez a más muchachas de toda Italia, también a aquellas que non han practicado nunca pero que quisieran acercarse a este mundo.

@error404_pk, es el único team italiano de parkour con solo damas, del cual formo parte.

Espero que mi testimonio sirva para que muchas muchachas comprendan que siempre es posible ponerse objetivos, luchar para conseguirlos y desafiar los convencionalismos que quieren a los hombres en la cancha y a las mujeres en las pistas de baile, así como deseo ver a varones bailarines, deseo ver las calles llenas de damas, centenas de traceuses que sepan dejar huellas importantes, no sólo plumas y brillos, también lágrimas, sudor, cansancio y esfuerzo.

Monica Del Piano

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Monica, Torino

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Gracias, Ana Maria por tu traducción

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