Vaca viajera en modo cuarentena

Ana Maria, Santiago de Chile

Hace unos años atrás, por diferentes motivos, hice varios viajes que me abrieron la mente y la curiosidad, me dieron alas y desarrollé el gusto por viajar. En ese momento decidí que quería conocer y, si quería lograrlo, había que dar el primer paso: ahorrar! Recuerdo que uno de mis hijos sugirió que llenáramos un botellón con monedas de $500 pesos. Al cabo del año habíamos logrado una suma importante y, sobretodo, la satisfacción de que lo habíamos logrado con el aporte de todos. Con ese dinero más ahorros de mucho tiempo, fuimos a un viaje familiar a Italia, País donde habíamos vivido muchos años atrás y donde habíamos dejado un pedazo de nuestro corazón. Fue una experiencia increíble por lo que conocimos, por lo que vivimos y también porque la hicimos en familia. A nuestro regreso se nos ocurrió ir dejando un registro de los lugares visitados, entonces forré una vaca de plástico con masa Das, la pinté rosa porque era el color de nuestro sueño, viajar, le puse una manilla como la de las maletas, escribimos los nombres de las ciudades que habíamos visitado y un dibujo que las simbolizara. Y desde ahí en adelante, ella es la que registra nuestros movimientos por Chile, Sud América, Centro y Norte América, Europa, África y Asia.

Nuestra pasión por los viajes fue creciendo y las posibilidades de viajar se fueron facilitando cada vez más, los vuelos fueron bajando de precio, me di cuenta de que podía ir a albergues o arrendar departamentos, que podíamos cocinar en muchos alojamientos, que con un desayuno fuerte, un picnic y la cena era suficiente. Pude ver que si quería tomar una agencia, las locales eran infinitamente más baratas que las de mi País y abiertas al tipo de viaje que yo les planteaba.

Desde ese momento comencé a invertir parte de mi tiempo en buscar billetes aéreos, trenes, hoteles y así descubrí diferentes sitios que me ayudaban a hacer posibles mis viajes a precios asequibles para mi bolsillo. En la planificación tenía

que considerar que nuestros viajes son de muchos días ya que Chile queda al sur del mundo, los billetes son muy caros y nos gusta disponer de varios días para ir haciendo el viaje con calma y con agrado.

Me ha servido mucho ir comprando con anticipación de tal manera de no tener deuda a mi regreso o tener una mínima. El utilizar estos buscadores me ha facilitado optar por billetes low cost, comprar la maleta, elegir mi alojamiento, utilizar las millas que me da la tarjeta de crédito y otros, y una vez en el lugar poder dedicarme a conocer, que es mi objetivo.

En los últimos viajes hice compra anticipada por internet de entradas a museos y teatros, excelente idea ya que pudimos entrar sin problemas y no perdimos tiempo haciendo filas eternas. Tampoco usamos tiempo para almorzar; solo nos sentamos en un parque a comer el picnic, para luego seguir nuestro viaje.

En Moscú tomamos un taxi oficial que nos llevó del aeropuerto al hotel por una suma millonaria que nos vimos obligados a pagar por desconocimiento. Luego, mi amiga Raffaella, con quien nos dimos cita en la Plaza Roja, me dio el dato de una línea de taxis que funciona de maravillas y que usamos desde ahí hacia adelante por un precio muy asequible.

Dado que en Rusia no teníamos ninguna posibilidad de comprender el idioma, tuvimos la suerte de que un amigo nos instaló el google traductor, mágico, nosotros hablábamos y él traducía lo que queríamos decir y viceversa.

Otra de las grandes ayudas en este último viaje fue el comprar un chip local para el teléfono lo que nos permitió mantenernos siempre con internet y hacer uso del Map mee, wi-fi, llamadas telefónicas a nuestra familia y trámites bancarios.

Hace varios años descubrimos el Free Tour y con esa gran ayuda y por una propina al final, uno puede dar una primera mirada a la ciudad.

Otro de los hallazgos que hicimos y que apreciamos mucho fueron las cocinas compartidas en los hoteles/albergues. Cuando volvíamos al albergue nos

preparábamos una deliciosa cena con los alimentos que teníamos en nuestro compartimento de la cocina. Esto nos permitió comer muy bien, sano y en compañía de personas de todas las edades y de todas las nacionalidades. Fue una experiencia muy enriquecedora.

Otro de los aspectos importantes que hemos aprendido para nuestros viajes es llevar poco equipaje y ropa tipo outdoors por ser liviana y fácil de lavar.

¡Hay viajes para todos los gustos y es importante que cada uno decida cómo viajar! Para mi estos han sido aprendizajes que me han ayudado a planificar, preparar y disfrutar los nuestros! Y así hemos recorrido mucho, hemos conocido diferentes culturas cada una más interesante que la otra, hemos aprendido a valorar las diferencias en el modo de hacer de un lugar a otro. Hemos comprendido el valor de las miradas y los gestos para comunicarnos y así nuestro bagaje cultural y nuestra mirada, se han ido enriqueciendo cada vez más.

Tengo a la vaca frente a mi en mi escritorio, Ella me mira, está muda, no entiende nada! Se pregunta: ¿por qué dibujaron la esfinge si no fueron a Egipto?

Ella no sabe nada de estallido social ni de Covid, cuarentenas ni fronteras cerradas, pero yo le aseguro que apenas pueda, mi mochila volverá a partir porque miro el mapa y veo que todavía me queda mucho por conocer y ya sé cómo viajar low cost y disfrutar al máximo.

Ana María Valdivieso

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